miércoles, 22 de octubre de 2014

SANTA BEATRIZ DE SILVA

RESEÑA 

ORIGEN



Campo Mayor es un pequeño pueblo de Portugal, cercano a la frontera con España.  Vivía allí a principios del siglo XV una familia compuesta por el matrimonio Ruy Gómez de Silva e Isabel de Meneses con sus 11 hijos.  Por la línea materna estaban emparentados con los reyes de Portugal y de Castilla.  Isabel, reina de Portugal y su hija, Isabel al Católica, reina de Castilla.  Además de la cristianísima educación que los hijos recibían de sus padres, es de notar la orientación piados que en los imprimían los religiosos franciscanos, inculcándoles de una manera especial  el amor por algunos de los principales misterios como la Eucaristíala Pasión de Cristo y la Purísima Concepción de María, misterio este que comenzó a ser defendido ardorosamente por los franciscanos casi desde los comienzos de la Orden en el siglo XIII hasta su proclamación como dogma en el año de 1854.





EN LA CORTE


Beatriz, una de las hijas mayores iba configurándose coma vez más por su belleza física, lo mismo que por la de su espíritu.  Por esta doble cualidad y por la nobleza de su sangre, la reina Isabel de Portugal puso en ella sus ojos  y la llamó a su palacio de Tordesillas en calidad de dama de la corte.   Su permanencia, empero, en  el ambiente cortesano fue breve en duración y muy accidentada.  La belleza de su cuerpo, que la adornaba en forma sobresaliente, suscitó muy pronto las rivalidades entre los cortesanos, los cuales la hicieron luego víctima de sus críticas y calumnias.  Todo este encono fue penetrando también en el corazón de la Reina y la condujo finalmente a decidirse a lo peor contra la inocente doncella; deshacerse de ella de cualquier manera. 




INOCENTE PRISIONERA


Convidóla un día a un apartado rincón del palacio y allí se ingenió la manera de encerrarla herméticamente en un gran baúl.  Todo ello sin que nadie lo advirtiera.  Pero muy pronto comenzó a hacerse cada vez más notoria la ausencia de la dama Beatriz.   Legada la noticia a un tío suyo, Juan de Meneses, se dirigió este en seria demanda a la Reina, por la suerte de su sobrina.  La soberana, por toda respuesta, lo condujo al lugar indicado y le señaló el baúl.  Este se precipitó sobre él y lo abrió presuroso, esperando encontrar el cadáver de la doncella.  Pero, para sorpresa suya y estupor de Isabel, se levantó ella de allí rebosando vigor físico y paz en su espíritu.  No se imaginaban ellos las cosas maravillosas ocurridas durante tres días en la oscuridad de aquel encierro. 





PRIMEROS ANUNCIOS
En efecto, según lo anunció ella más tarde, la reina Celestial vino a visitarla en su soledad y desamparo y le dio  el mandato de fundar una orden religiosa dedicada a honrar el misterio de su Purísima Concepción.  En este mandato pudo ver Beatriz la seguridad implícita de su futura liberación y en actitud de profundo agradecimiento se ofreció como esclava suya, consagrándole con un voto su virginidad.

CAMINO DE TOLEDO.
Colmada ya la medida de sus sufrimientos en aquel género de vida tan opuesto a sus altísimos ideales, decidió abandonar ocultamente el palacio real.  Dirigió sus pasos al ciudad de Toledo, distante unos 250 Kilómetros de Tordesillas, mas siempre con el temor de una venganza de la Reina.
Durante este largo viaje tuvo también otro encuentro afortunado, aunque en el primer momento no le pareció así.  Cruzaba por un monte la pequeña comitiva, cuando se presentaron dos religiosos franciscanos.  En lugar del regocijo natural que correspondía a la vista de ese hábito tan afecto a su corazón, cruzó rápida por su mente la aprensión de que fueran dos espías  enviados por la Reina para culminar el fallido intento del baúl y eliminarla sigilosamente.  Pero bien pronto se repuso de sus temores cuando ellos le hablaron con benevolencia y le anunciaron la misión providencial para la cual Dios la tenía destinada de fundar una comunidad religiosa.  Todo ello en la simbólica predicción de que sería  “una de las más grandes señoras de España”.  Ella quiso más tarde reconocer en estos religiosos las figuras de San Francisco de Asís y San Antonio de Padua y por este motivo de ahí en adelante siguió celebrando todos los años las fiestas de estos dos santos.



FORJANDO SU ALMA
En la ciudad de Toledo fue a tocar las puertas del monasterio de Santo Domingo de Silos de religiosas  Cistercienses.  Allí fue recibida con generosa hospitalidad, más sin comprometerse ella con los votos religiosos, sino en calidad de huésped de aquellas religiosas.
En más de una ocasión tuvo la oportunidad de recibir allí la visita de su pariente la reina Isabel la católica, acompañada, según se cree, en un principio de su propia madre, la otra Isabel.  Después que el tiempo mismo se encargó de apaciguar todas aquellas tempestades que provocaron la salida de Beatriz del palacio real, la reina sintió remordimiento de su conducta y buscó reconciliarse con la inocente doncella.

TODO LISTO


Su permanencia con las cistercienses se prolongó por espacio de 30 años; y fue allí donde fue fraguando definitivamente la fundación de su tan anhelada orden de la Purísima concepción.  Para este empeño tuvo un gran apoyo, tanto material como moral en la reina Isabel al católica.  Con ella consultó largamente y planeó todos los detalles.   La Soberana puso a su disposición los palacios de Galiana, así llamados por la hija de uno de los reyes árabes, sus antiguos dueños.  Contigua a ellos se levantaba  desde siglos atrás una capilla en honor de la virgen y mártir Santa Fe.

Al lado del nombre de la reina Isabel, es digno de mencionarse también el Padre Fray Juan de Tolosa, franciscano, consejero de Beatriz, brazo derecho de la reina en los comienzos de la fundación y más tarde el instrumento eficaz para que las religiosas abrazaran la regla franciscana y se salvara así la comunidad de una segura extinción.




PRIMER  MONASTERIO
A comienzos del año de 1484, después de las necesarias reparaciones y adaptaciones se trasladó Beatriz del monasterio de Santo  Domingo de Silos a los palacios de Galiana, para convertirlos en el primer monasterio de la naciente orden de la Concepción.  Tomó desde entonces el nombre de Convento de Santa Fe, por su antigua capilla.  La acompañaron en su traslado 12 doncellas, llamadas a constituir el primer grupo de fundadoras.


La Reina en persona interpuso su poderoso valimiento ante el papa Inocencio VIII para conseguir la aprobación pontificia para la nueva comunidad.  Cinco años tardaron las diligencias, hasta que en 1489 el Sumo Pontífice expidió la bula de aprobación  “Inter Universa”


Dícese que el documento pontificio se salvó milagrosamente de un naufragio en su viaje de roma a Toledo.


MISIÓN CUMPLIDA



No disfrutó la fundadora por muco tiempo del éxito y regocijo de su fundación.  Cuando parecía que apenas comenzaba la misión tan anunciada y para la cual la había preparado tan largamente la divina Providencia, estaba realmente terminando su tarea.  El día 16 de febrero de 1491 se hizo la solemne promulgación de la bula con una gran procesión e inmenso regocijo de4 toda la ciudad.  En los primeros días del mes de agosto del mismo año y casi en vísperas de vestir todas el hábito de la nueva comunidad, cayó Beatriz gravemente enferma y conociendo pro un aviso sobrenatural la proximidad de su muerte, pidió  se le adelantaran estas ceremonias.  Efectivamente, vistió el hábito religioso, pronunció sus votos y recibió fervorosamente los últimos sacramentos, asistida por sus dilectos amigos y formadores, los franciscanos.  Entregó su alma al creador en la octava de San Lorenzo, agosto 17 de año de 149, en su frente poco antes de morir apareció como una estrella luminosa, que fue vista por todos los presentes.





CULTO

Después de su muerte comenzo a rendírsele culto dentro de los monasterio de la Orden, hasta que fue expedido el decreto de confirmación del culto público y con él el de su beatifiación por el Papa Pio XI el día 28 de agosto de 1926.

La cuusa de canonización fue introducida el día 26 de febrero de 1950.


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