martes, 21 de octubre de 2014

LA VOCACIÓN…


¡QUIERO SER TOD@ DE DIOS!

¿Pero mi familia? ¿Y que dirán las personas de mi? ¿Me apoyaran? ¿Y mis estudios? ¿Será que si vale la pena? ¿Yo?...


Estos y mas interrogantes son los que suelen surgir a la hora de optar totalmente por el Señor… llega un momento en que Dios fija su mirada sobre algunos de nosotros para una tarea particular… ¡consagrarse totalmente a su servicio!

Todos los seres humanos hombres y mujeres tenemos una vocación común: Amar a Dios, porque precisamente para ello fuimos creados, y esta vocación se manifiesta de diversas maneras dependiendo de cada persona, ya que el Señor conduce cada alma por caminos diferentes aunque el fin último sea el mismo par todos. Si somos verdaderamente fieles a la vocación particular, nuestras acciones han de redundar en bien para toda la humanidad.

Así algunos son llamados a formar una familia por medio del Sacramento matrimonial vinculo que ha de estar fundado en Dios y el mutuo amor de la pareja… Otros optan por la soltería por que ven en este estado la mejor manera de poder prestar un servicio específico que busca hacer mucho bien… y finalmente están aquellos que son llamados a “consagrarse totalmente a Dios”, los servidores por excelencia ya que la vida consagrada no es ningún estado elevado, ni nos hace mas que aquellos que han sido llamados a los otros estados vocacionales, por el contrario somos llamados para servir a toda la humanidad, llamados para entregar nuestra vida exclusivamente al servicio de Dios y los hombres, llamados a vivir como ángeles en la tierra.

Dios tiene muchos caminos para conducir las almas por donde el mismo desea, pero esta claro que cada alma tiene un camino especifico escogido por su Padre del cielo, así que  siguiendo el camino que Dios quiere se cumple la Voluntad de Él, a sabiendas que  lo único que causa verdadera realización y felicidad es hacer lo que Dios quiere!!... cumplir su santa Voluntad es lo que puede hacer que cada persona viva en el amor, hallando el sentido de su existencia y cumpliendo la misión que le ha sido encomendada desde los cielos.

Que cada cual mire por donde desea conducirlo Dios, y siga esa ruta con perseverancia… y si en este discernimiento sientes que el Señor te llama específicamente a la vida consagrada, ¡no temas!... déjate conducir por Dios, que el te ama y solo desea lo mejor para ti, es nuestro Padre y como tal desea darnos lo mejor, pero para ello es menester ser obedientes a su voluntad. Solo entregando nuestra vida y voluntad en las manos de Dios, seremos plenos, y es allí donde todo adquiere sentido… hemos sido creados por el amor para el amor! Y el amor es todo, el amor es Dios!!!


¡Tu!, vive tu llamado como Jesús te invita… ama… sirve… comparte… entrégate… ora… sonríe… alégrate… pues la gran noticia ha llegado, hemos sido liberados, ya no somos mas esclavos, somos los hijos amados!

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