miércoles, 22 de octubre de 2014

ETAPAS DE FORMACIÓN

ASPIRANTADO


Esta etapa es la gestación de “la vocación”, ya que la persona que siente el llamado de Dios y le quiere corresponder de la mejor manera, intenta buscar los medios para hacerlo… al principio es un poco difícil, ya que muchas jóvenes sienten el llamado que les hace el Señor  pero no saben a donde dirigir sus pasos.

El aspirantado se asemeja a una persona que esta en una parada de bus, mirando cual de las rutas es la mejor y más adaptable a ella, ciertamente puede haber mas de un bus que se dirija a lugar que ella desea, pero unos pueden conducirla mas rápido y otros tal vez sean mas cómodos con su carácter, en fin, así sucede cuando una joven desea abrazar la vida religiosa y se encuentra con varias opciones, ella ha de mirar donde la quiere verdaderamente Dios y cual es el carisma que debe abrazar conforme el Señor lo ha dispuesto, y ciertamente lo que Dios quiere es lo que verdaderamente hace feliz a la persona.

Cuando la joven ha identificado una comunidad y ella se acerca para enterarse del estilo de vida que allí se lleva, se da inicio a esta etapa del aspirantado, donde a la persona se le hace un seguimiento y se le empieza a informar en que consiste la vida de esa comunidad, además de ayudarla a discernir cual es la voluntad especifica que Dios tiene para su vida.

En este monasterio de la Orden de la Inmaculada Concepción, ubicado en la cuidad del Socorro (Santander-Colombia), se les da a las aspirantes la oportunidad de hacer una experiencia de quince días (máximo 3 meses, según las Constituciones Generales de la Orden) dentro de la clausura, esto con el fin de que la joven conozca un poco la vida monástica y se haga una idea del carisma que tiene la Orden, y en particular de las actividades que se realizan en esta comunidad de monjas. Pero antes de permitir dicha experiencia se hace un seguimiento de la joven, para conocer su disponibilidad y el sentir que ella tiene respecto a la vocación religiosa.


POSTULANTADO

Una vez que la joven se ha enterado de la vida que se vive en el monasterio y siente que Dios la quiere para sí, particularmente en esta casa de oración, ella puede tomar la decisión de emprender el camino para consagrarse totalmente a Dios a trabes de la honra de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María, subiendo de esta manera el primer peldaño de la etapa de formación que es el “postulantado”.



“El postulantado es el tiempo en el que la candidata, para realizar sus deseos, trata de conocer mas el genero de vida de la Orden y manifiesta a su vez, la sinceridad y la idoneidad de su propósito, posibilitando, mediante este conocimiento mutuo, la admisión al Noviciado” (CCGG 144). La duración de dicho periodo es de un año aproximadamente, año en el que la joven conoce el monasterio y se da a conocer de las hermanas.

Durante este periodo hay una hermana que esta encargada particularmente de su formación: “la Maestra”, la cual vela por ayudarla y guiarla en este camino inicial, y en la que la postulante puede encontrar un gran apoyo a todos sus interrogantes. 


Este es el tiempo en que se la joven decide si quiere empezar a formar parte de la familia del monasterio, y si ella así lo desea y las superioras ven que es apta para abrazar este estilo de vida, felizmente será admitida al “Noviciado”, es decir: será la novia de ¡JESUS!


NOVICIADO


En esta etapa de formación la joven ya es un miembro de la familia del monasterio, y se le dan algunos rasgos característicos de la Orden de la Inmaculada concepción; por ello se da inicio al noviciado con la “toma de habito”, donde recibe la túnica, el habito y el escapulario color blanco, como lo indica la Santa Regla y como lo llevan las hermanas profesas, a excepción que el velo de las novicias es de color “blanco” y la medalla que llevan en el escapulario es la de nuestra Madre Santa Beatriz de Silva, pues es nuestra insigne fundadora la que se encargara de guiar a la joven durante esta etapa de su vida.


El noviciado tiene una duración de dos años, donde el primero de ellos es canónico. Al igual que en el postulantado las novicias tambien estarán acompañadas por una maestra que las instruirá en todo lo referente al carisma propio de la Orden, a la vivencia de los votos, a la practica de las virtudes cristianas, y todo lo referente a la Santa Iglesia, disponiéndolas así para  que con la gracia de Dios lleguen a ser unas santas monjas, viviendo primeramente a plenitud sus compromisos bautismales para que así mismo estén preparadas para los votos que harán siguiendo los consejos evangélicos que nuestro Señor Jesús nos dejó, y que tambien abrazó su Madre Bendita la Virgen María, e imitó Santa Beatriz de Silva.

La Novicia esta más de lleno en las labores propias del monasterio, llevando armoniosamente sus ocupaciones con el tiempo de formación, una vez terminados los dos años y si la novicia se siente preparada para emitir los primeros votos, proseguirá a dar su petición a las hermanas capitulares (es decir, aquellas que ya son de votos solemnes o perpetuos), las cuales se reunirán y decidirán si es ya oportuno darle dicha profesión, luego se dispondrán para darle la buena nueva si así les pareciere, y la hermana novicia será felizmente admitida para el Juniorado!... ¡LA PROMETIDA DE JESÚS!


JUNIORADO

Esta etapa de formación se inicia con la profesión temporal de la hermana que libre y voluntariamente desea abrazar esta vida y Regla, en honor de la Inmaculada Concepción, por medio de los Consejos Evangélicos de Pobreza, Castidad y Obediencia con perpetua Clausura. La hermana emite los votos ante la familia del monasterio y ante la Iglesia Universal, comprometiéndose a guardarlos por un periodo de tres años.
El la ceremonia de profesión temporal la hermana recibe el “velo negro” y el “manto color celeste” propios de la Orden, y sobre el escapulario y cocido al lado derecho del manto llevan la imagen de Nuestra Señora coronada de estrellas. Como aun no son los votos definitivos, esta etapa de formación recibe el nombre de “juniorado”. 




La juniora pasa de lleno a compartir con las hermanas capitulares, teniendo tambien unos espacios de formación particular, que están a cargo de una hermana que esta ya no tanto en calidad de maestra sino mas bien de “acompañante”, pues la hermana de votos temporales ha de cumplir sus deberes de prometida, poniendo en practica lo que aprendió en el noviciado. La “hermana acompañante” se encargará de ayudar a las junioras a profundizar la vivencia practica de los votos, el carisma de la Orden y todo lo referente con la vida religiosa, preparándola para el “SI” definitivo.

Son tres bellos años en los que se vive según el modelo de Cristo, los cuales llegados a su término dan la pauta para dar el paso definitivo. Si la hermana ligada con votos temporales desea ser totalmente la “ESPOSA DE JESÚS”, proseguirá a presentar su petición al capitulo conventual, el cual mirando todo el proceso realizado le dará la tan esperada respuesta (Si llegado el caso, la candidata ve que nos es capaz de abrazar esta forma de vida y regla, terminado el periodo de los tres años, puede abandonar la Orden).


PROFESADO

Cuando un alma esta segura de su vocación, es feliz dándose a Dios y no desea ninguna otra cosa que a Él mismo; viendo que ha sido llamada por el Señor en esta vida particular y deseando corresponderle de la mejor manera, con el auxilio de su gracia; puede dar el paso a la profesión solemne, consagrándose de esta manera totalmente a Dios por medio de la Inmaculada Concepción de su Madre Bendita, dentro de una familia religiosa al servicio del mundo entero.

La Juniora que desea abrazar definitivamente la vida religiosa, profesará de forma Solemne o Perpetua ante Dios y la Iglesia su consagración, comprometiéndose amorosamente a vivir en Obediencia, Pobreza y Castidad con perpetua clausura, durante toda su vida, hasta que finalmente sea llamada a la eterna bienaventuranza. En esta ceremonia quien recibe la profesión en nombre de la Iglesia, sea el Obispo-sacerdote o la Madre Abadesa, le prometerán la “Vida Eterna” a la hermana si guarda debidamente sus votos en el amor de Cristo y de los hermanos.


Como signo externo se le entrega el “anillo” que manifiesta claramente que ya es la “ESPOSA DE JESÚS”, ahora la hermana goza de todos los privilegios de la Orden, de sus derechos y de sus deberes, posee voz y voto en las decisiones que se toman dentro de la familia del monasterio, y es plenamente una ¡hija de la Inmaculada Concepción! La hermana debe esmerarse por cumplir lo mejor posible su vocación religiosa, para darle de esta manera más gloria a Dios, aunque su formación inicial halla concluido esta la responsabilidad de la “formación permanente” pues de esta manera podrá cumplir cada vez mejor el llamado que ha recibido del cielo.




HERMANAS DE SERVICIO EXTERNO

Tambien conocidas como “hermanas externas”, son las encargadas de prestar los servicios que son necesarios hacer por fuera de la clausura del monasterio. Es una vocación particular dentro del carisma de la Orden; pues son las que pueden hacer un mayor contacto con el exterior: ayudando en los mandados que se presentan, acompañando a las hermanas enfermas a sus citas, aseando los lugares que van fuera de la clausura, ayudando en la capilla del monasterio y en el culto, entre otras cosas.


Estas hermanas tienen exactamente el mismo proceso de formación que las hermanas claustrales, a excepción que ellas no hacen voto de “clausura”, solamente de obediencia, pobreza y castidad. 

Esta es una labor muy importante dentro de la familia del monasterio, ya que ellas por así decirlo son nuestra imagen y representación en el mundo, pero de igual manera no todas pueden desempeñar esta misión, pues el carisma propio de la Orden es contemplativo y una de las exigencias para vivirlo más plenamente es la clausura, y por medio de ella puede la monja unirse mas plenamente con Dios.




Las hermanas externas son parte de la familia del monasterio, pero están privadas de desempeñar los cargos de gobierno del mismo, pues su vocación particular no se los permite, es decir, ellas ayudan en la toma de decisiones que haga la comunidad, pero con respecto al cargo de Abadesa, vicaria, entre otros, no pueden ser elegidas, pero si pueden elegir a las que quedarán. 

Estas hermanas al no emitir voto de clausura hacen una profesión perpetua, viviendo dentro del recinto del monasterio y  teniendo al mismo tiempo la capacidad de salir fuera de el, según lo amerite el caso, pues aunque pueden salir, ellas tienen los mismos derechos y obligaciones que las hermanas claustrales y han de participar en la medida de lo posible en todos los actos de la comunidad, cuando su labor no se los impida. Así desarrollan según la voluntad de Dios su vocación.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario