miércoles, 22 de octubre de 2014

CARISMA DE LA ORDEN

CARISMA

Contemplar los misterios de Dios en el Misterio de Cristo Redentor a través del cristal de la Inmaculada Concepción




ESPIRITUALIDAD

Contemplación, culto a la Santísima Virgen e imitación, pobreza, simplicidad, alegría y vida Eucarística.





ESCUDO DE LA ORDEN DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN




El escudo de la Orden fue aprobado por las religiosas concepcionistas reunidas en la asamblea de la Casa Madre de Toledo en el año de 1970, quedó cuarteado así:

  • Cuartel principal: fondo azul, símbolo de la Inmaculada, una cándida azucena representa la leyenda que expresa el misterio mariano: MACULA NON ESTINTE
  • Segundo cuartel: igualmente fondo azul, los brazos del escudo de la Orden franciscana a la cual deben las Concepcionistas el nacimiento y florecimiento, a la vez que comparte el mismo espíritu Inmaculista.
  • Tercer cuartel: es genealógico de los Silva, con el león rapante que está representado en el escudo de armas con la mano abierta y las garras extendidas, en campo blanco y plata.
  • Finalmente se ha agregado el escuadrón central que representa el signo carismático de la estrella posada en la frente de Beatriz moribunda.
  • Luego como ornamentación externa el Báculo abacial y el cordón franciscano “y se ciñan las Concepcionistas con un cordón a modo de los frailes menores”. Así lo ordena la Bula Fundacional.

CARISMA DE LA ORDEN CONCEPCIONISTA
Por Fray Enrique González
Asistente de la federación de Colombia


Dentro del lenguaje bíblico se entiende por carisma un don, un regalo, una gracia concedida por Dios a una persona concreta con un objetivo determinado. En la primera Carta de San Pablo a la Comunidad Cristiana de Corinto les dice: “Hermanos, acerca de los dones espirituales no quiero que sigan en la ignorancia… Existen diversos dones espirituales pero un mismo Espíritu”, e inmediatamente describe en que consiste cada uno de ellos (1 Cor. 12, 1-4). Y en la misma carta en el capitulo 14, 1 afirma: “Busquen el amor y aspiren también a los dones espirituales”.
El carisma concedido a Santa Beatriz tiene una relación directa con la persona de la Virgen María en cuanto Madre de Jesús de Nazareth, el Hijo de Dios, Verbo Encarnado. El privilegio que se le concedió a María como Madre de Jesús lo llama la teología de la Iglesia Católica “Privilegio de la Inmaculada Concepción” y significa la decisión de Dios de preservar a María, tanto en su alma como en su cuerpo, de la mas mínima influencia de las consecuencias del pecado original. Habla de la integridad absoluta y total del ser personal de la Virgen María.
La definición o concreción, en palabras, de ese privilegio de María, convertido en carisma  en Santa Beatriz, puede ser la siguiente “CONTEMPLAR EL MISTERIO DE DIOS EN EL MISTERIO DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN DE MARIA”. Este carisma le fue dado a la fundadora de la Orden Concepcionista para que lo viviera en la intimidad de su corazón, lo contemplara en la persona de María desde la afirmación de ella: “el Señor ha hecho en mi maravillas”, para que lo compartiera con quienes habrían de ser sus primeras compañeras de aventura mariana, para que quienes llegaron, y siguen llegando, a sus santuarios contemplativos también lo vivan y lo hagan permanentemente fresco y atractivo, y para que toda la Orden lo testimonie ante el pueblo de Dios y ante el mundo entero.
Sumergirse en el carisma beatriciano es hundir el espíritu en lo insondable del amor de Dios, en lo innegable de su poder –“para Dios nada ha imposible”- en la libertad absoluta de su voluntad –“Dios lo que quiere lo hace”-, es tratar de comprender lo incomprensible: -“Dios, derrocho en nosotros toda clase de sabiduría y prudencia, dándonos a conocer el MISTERIO de su voluntad, establecido de ante mano por decisión suya, que se realizaría en cristo en la plenitud de los tiempos”- (Ef 1, 8-9). Es también entrar en el coro de los agradecidos con el Señor por haber creado a María para hacerla Madre de su Hijo, es sentirse atraído por Dios porque también “hace en nosotros maravillas”

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