sábado, 25 de octubre de 2014

100 años MONASTERIO DEL SOCORRO (Santander. Colombia)

MONASTERIO DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN
Y SAN JOSÉ
100 AÑOS DE VIDA




Por Fray Enrique González Arango, ofm
Asistente Federal

El 29 de diciembre de l908 la Autoridad competente de la Iglesia dio su aprobación para que la Orden de la Inmaculada Concepción en Colombia fundara en la ciudad de El Socorro un nuevo Monasterio, bajo el patrocinio de  María Inmaculada y San José.

Este hecho, de carácter jurídico a simple vista, obedece a un querer del Señor, quien va dirigiendo corazones y voluntades humanas para que realicen el amor con que nos ama y caminen las sendas que El, en su sabiduría infinita, va señalando.

En la fundación de este Monasterio de El Socorro se conjugan los elementos humano y divino para hacer patente la Providencia de Dios y el Carisma Concepcionista concedido por el Señor a Santa Beatriz de Silva y para manifestar su predilección y bondad para con la comunidad creyente de esta ciudad.

Las Hermanas que aquí llegaron desde el Monasterio de la ciudad de Tunja fueron el cimiento espiritual y humano para que en el nuevo ambiente humano y eclesial de la ciudad de El Socorro comenzara a levantarse el edificio evangélico y espiritual de la vida contemplativa concepcionista, para que fuera un libro abierto de vida cristiana en el que se debía aprender cómo vivir la fe; para que se testimoniara con el silencio del claustro de qué forma se le sirve a Dios con la fuerza de la oración, quizás más efectivamente que con las obras materiales; para que la plegaria nacida del amor a Dios, de la confianza en El y del fervor del corazón y de los labios se hiciera muralla de protección para librar a los fieles de todo ataque del enemigo del Señor y de sus hijos y, por ello, fortalecer su fe para que permanecieran fieles a quien es sólo amor: Dios mismo.

La historia humana vivida en este Monasterio durante estos cien años de existencia habla con claridad sobre la verdad de lo que es capaz la voluntad humana cuando se decide con firmeza y verdad por acoger con alegría y diligencia la Voluntad del Señor. Estos cien años de presencia humana de la Orden Concepcionista en el Socorro representan la eficacia de la inserción de la voluntad divina en el qué hacer humano. Estos cien años representan para esta ciudad un aporte invaluable de esta Orden religiosa a la historia civil y política de la población, pues a las rejas del Monasterio han acudido personas diversas para solicitar el apoyo de una oración, la luz de un consejo, el discernimiento de una situación, la solidaridad para una circunstancia, la animación en la fe, el testimonio de la verdad evangélica y por ello la credibilidad de y en los testigos de la presencia y acción de Dios para con su pueblo.

Paralela a la historia humana viene la historia espiritual, animada por un mismo Espíritu, el del Señor Jesús; dirigida por el Espíritu Santo, que es único; vivida por las religiosas que en este templo de la oración y la contemplación han estado y avalada por la constante protección de Dios para esta su obra, y por el cariño, la confianza y el apoyo por parte de los creyentes de la ciudad y de la región, que han visto en la Comunidad de este Monasterio una almena de la fe, una voluntad de servicio, una generosidad de acogida, un faro de luz para las tinieblas del espíritu, una fuerza para las flaquezas humanas, un bálsamo para las penas y dolores, una casa en la cual se puede encontrar a Dios y en la que se puede permanecer en paz y con entera confianza.

Celebrar estos cien años de historia humana y espiritual – evangélica- del Monasterio Concepcionista de la Inmaculada y San José debe tener varios significados. Por parte de la población: gratitud para con Dios por que le ha dado una torre de fe desde la que se puede contemplar al Señor mismo; agradecimiento a Dios porque ha sido providente para con sus hijos a través de la presencia  del carisma concepcionista que ha acudido solícito para atender  a los fieles en sus necesidades espirituales y materiales; gratitud para con las Hermanas porque ellas han sido esos brazos abiertos de Dios para recibir a quienes se han sentido necesitados  de ellas y de su fe. Agradecidos con ellas porque han ido tejiendo una sola historia con dos hilos diferentes: el humano y el divino.

Por parte de la Hermanas Concepcionistas: agradecimiento a Dios porque fue El quien dirigió los pasos de las fundadoras para que se encaminaran hacia este lugar; gratitud para con el Señor porque con el éxodo desde el Monasterio de Tunja multiplicó la presencia de la Orden; agradecimiento para la ciudad de El Socorro porque alegre y generosa las acogió para hacerlas parte de su ser y vivir; gratitud para con la Diócesis de Socorro y San Gil porque por medio de sus Pastores y sacerdotes ha provisto, generosa y responsable, para nutrir el espíritu de la Comunidad con el pan de la Palabra y los Sacramentos de vida, nutrientes de la fe y de la decisión de consagración total al Señor.

La mejor manera de agradecerle a Dios la vida centenaria del Monasterio es vivir en la innegable fidelidad a El, es ser testigos fehacientes de su amor para con nosotros, es hacer creíble, con la vida y desde ella, la verdad del Evangelio; es vivir en clave de coherencia entre lo que a Dios se prometió y el comportamiento netamente evangélico y concepcionista, es hacer atrayente el carisma mediante la verdad de vivir el mismo. En fin, es seguir siendo totalmente para Dios en el servicio a los demás.

Dios siga bendiciendo a la Comunidad de este Monasterio, sea generoso con sus gracias para con la Diócesis y la población de El Socorro, prolongue la vida del carisma concepcionista indefinidamente y haga patente su amor enviando nuevas y verdaderas vocaciones que garanticen la vida de la comunidad y la fe de los habitantes de la Ciudad.





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