sábado, 25 de octubre de 2014

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Monasterio de la Inmaculada Concepción y San José (Concepcionistas franciscanas)

Socorro (Santander) COLOMBIA
 
 
TE ESPERAMOS...
 
 
 

UN DÍA EN EL MONASTERIO

SUENA LA VOZ DE DIOS

•         A las 4.30 o 5.00 de la mañana suena la campana



 
4:00 a.m. en mayo y días de la Virgen, acompañada con cantos marianos, lo mismo en los días de fiesta.



  En ½ hora, estamos en el Coro para cantar las divinas alabanzas.



•         Comenzamos con las oraciones acostumbradas, después rezamos el Oficio de lectura y cantamos las Laúdes. El Oficio divino es la vida y alma de la oración, se coloca todo el esmero en que sea pausado, y procurando profundizar en lo que la Iglesia nos ofrece.  Según sea el día la Eucaristía nos fortalece desde la mañana, en otros días es en la tarde, para ofrecerle todas las alegrías e inquietudes del día.





•         A las 7:30 a.m. Salimos al refectorio; en días de fiesta, hacemos una recreación; en otros alimentamos el espíritu con la lectura,  mientras tomamos el desayuno.
  En los cumpleaños de las hermanas, compartimos la recreación y el gozo de la vida;  procuramos en todo momento vivir la alegría franciscana, y la caridad fraterna.





•         Después de la oración de Tercia, que es a las 8:00 am.. nos dirigimos a nuestros oficios.  El aseo de la casa, la elaboración de hostias, el jardín, las costuras etc.  




A las 10.30 las hermanas del noviciado tienen una hora de formación, hasta las 11:30ª.m. que nuevamente llaman al coro, para la oración de sexta, y la visita al Santísimo. 






•         El trabajo es una parte fundamental de nuestra vida, es allí donde cosechamos lo que en la oración hemos sembrado, y donde cumplimos el mandato de nuestra regla “Todas las hermanas a excepción de las enfermas, trabajarán fiel y devotamente, durante las horas señaladas, desterrando la ociosidad enemiga del alma,  que es camino  y puerta por donde entran los vicios y pecados que llevan a la perdición”.





•         A las 12:00 m vamos al refectorio, para tomar el almuerzo y escuchar la lectura; por lo general el boletín de la federación, documentos de la Iglesia, y todo aquello que nos ayude para nuestra formación integral.




•         Después del rezo del Ave María, vamos a la sala de labores, o al salón de las hostias, para compartir fraternalmente el recreo.  Donde contamos experiencias, y fortalecemos la vida fraterna. Es el encuentro de la familia. Los domingos vamos a jugar al patio.



 
•         Acto seguido,  a la 1:15 p.m. vamos a tomar un merecido descanso. Para retomar la jornada a las 2:00 p.m




•         A las 2:00 p.m, iniciamos la oración de nona, que es ofrecida por la vocaciones, pues cada hora menor tiene una intención particular.  Continuamos con el Santo Rosario, para ir nuevamente a nuestras labores.  




A las 3:00 pm. las hermanas de formación inicial tienen una hora de instrucción.





•         Terminamos la segunda jornada a las 5:00 pm, con la oración de las Vísperas y en algunos días la Eucaristía.



•          A las 7:00 p.m vamos al refectorio para la cena, después la segunda recreación, `la formación permanente y el rezo de Completas. Son las 9:00p.m. y suena la campana para el silencio papal.




•         A concluido una jornada, en la presencia de Dios, en compañía de La Virgen Inmaculada y San José, Santa Beatriz y San Francisco, columnas de la vida espiritual del monasterio.  El Santísimo expuesto durante todo el día, ha sido visitado periódicamente cada media hora por una religiosa.   




La Portería  visitada por diversas personas, algunas que solicitan una oración, otras una dádiva, otras que comparten sus problema e inquietudes.





•         Así es alabado y glorificado Dios, y la semilla sembrada en tierra va germinando para dar cosecha de vida eterna.

 

HISTORIA DEL MONASTERIO DEL SOCORRO

RESEÑA HISTORICA

El monasterio de la Inmaculada concepción y San José del Socorro fue fundado el 29 de diciembre de 1908  por la Insigne  Madre María de Jesús y San José, nacida el 22 de de diciembre de 1870 en   Mogotes  S.S.,    a los 12 años ingresó en el Monasterio de la Virgen del Milagro de Tunja (Boyacá), allí inicio su vida religiosa distinguiéndose por su carácter dulce y apacible, pero a la vez emprendedor.  Por sus grandes cualidades y vida de ejemplar fue nombrada como abadesa del Monasterio cuando contaba 32 años de edad.  Como supiese de los estragos que la guerra entre 1899 y 1902 había causado en Santander sintió mucha pena y quiso desagraviar a Dios por tanta injuria y blasfemia como se profería, pero como se viese sola y tan impedida para hacer más por la gloria de Dios pensó que aumentándose las casas de oración se daría la honra y gloria que Dios se merecía, y fue así como inicio los tramites para una nueva fundación, con el apoyo de su Madre la Señora Margarita Barrera.  El 8 de agosto de 1908 Monseñor Evaristo Blanco daba su consentimiento para la fundación del monasterio en la ciudad del Socorro y 4 meses más tarde el 21 de diciembre después de vencer grandes dificultades salían 5 hermanas del Monasterio de  Tunja a fundar la primera casa de vida contemplativa en Santander.  Después de un penoso viaje pasando por  el páramo de susa,  Onzaga, Mogotes, San Gil, llegaron finalmente a su destino el día 29 de diciembre a las  8:00  de la noche, a la casa de antemano preparada para que sirviese de  monasterio,  así quedaba fundada una nueva morada de la Virgen María donde durante 100 años se ha cantado las alabanzas de Dios en honor al Misterio de la Inmaculada Concepción de la Madre de Dios, sirviendo a la Iglesia con una vida escondida de oración y penitencia.


MADRE MARÍA DE JESÚS Y SAN JOSE




Sus primeros años

Nació esta bella flor el 22 de Diciembre de 1870 en el cristiano hogar compuesto por Don Pablo Antonio Rueda Gómez y Doña Margarita Barrera Forero.  El primero procedente de San Gil S.S.: excelente doctor en leyes, por mucho tiempo catedrático,  de carácter apacible y reflexivo, Doña Margarita era por el contrario de un carácter emprendedor y enérgico, procedía de una de las familias más distinguidas de Mogotes, y su fina educación y nobleza así lo acreditaban. Los dos esposos poseían una sólida formación religiosa que supieron infundir muy bien en sus dos queridas hijas que desde su tierna edad fueron consagradas a Dios.

La Niña María de Jesús vino a este mundo el 1 de octubre de 1841, en el municipio de Mogotes S.S. desde muy niña se distinguió por su  carácter alegre y espontáneo, tierno pero a la vez enérgico,  vino a ser el centro de atracción de su casa atrayendo hacia si los corazones de los que la rodeaban,  por su nobleza y sencillez.  Sus padres se encargaron de su educación, en especial su Padre que aprovechó sus primeros años para enseñarle a la niña a hablar el francés y el latín, idioma que más tarde vendría a utilizar para el rezo de los salmos que en aquel entonces era   en  latín.

Su formación y vocación

 A los 5 años salio de su casa para internarse en un colegio que su mismo padre había fundado en Aratoca; bajo el cuidado de una experta maestra paso sus primeros años de estudio allí fue el centro de atención de sus compañeras además de que su padre se esmera en su educación, más tarde en el año 1882 su Padre  es enviado a Piedecuesta como catedrático y allí es llevada la Niña María y colocado bajo el cuidado de una excelente maestra la Señora Ana María González de Valdivieso. La niña se distinguía entre sus compañeras por su carácter suave y acendrada piedad, cumpliendo con exactitud sus responsabilidades, algo en ella parecía ser especial y demostraba a las claras que Dios la tenía para grandes empresas.
Ya contaba 12 años cuando en unas vacaciones que vino a pasar a la casa de sus Padres en San Gil, se encariño con su hermanita pachita que tenia a la razón  dos años y medio, como tuviese que volver al colegio y ella no quería por cansarse mucho,  su querido Padre le propuso el irse al Monasterio del Topo en calidad de devota, que en ese tiempo se permitía, (que era el entrar niñas al monasterio para ser educadas)  allí se  encontraba su Madrina Margarita como religiosa quien la quería mucho. A la propuesta del padre ella respondió afirmativamente a pesar de su madre, que sabia lo que significaba el que su hija se encerrase en un monasterio a tan temprana edad.  Fue la providencia de Dios quien condujo los hechos para reservarse para si a esta escogida flor.

Ingreso al Monasterio y primeros años de vida religiosa

A mediados de enero de 1883 fue llevada al Monasterio del Topo, produciéndose en su familia una gran variedad de opiniones, pues para unos era una decisión muy acertada y para otros era una verdadera locura, no obstante prevaleció la decisión de su Padre  de llevarla al monasterio.
Desde sus primeros días se distinguió por su fervor y alegría colocándosele como modelo para las demás compañeras, poco a poco le fue tomando aprecio a la vida religiosas y al cumplir la edad requerida para vestir el santo habito pidió se le concediese ese privilegio para entrar a formar parte de la familia religiosa, fue así como se pidieron la debidas licencias y el 24 de junio de 1885, aún sin cumplir los quince años, tomo el santo habito de la Orden de la Inmaculada Concepción, a la ceremonia asistieron sus queridos Padres y su hermana Pachita a quien hacia casi tres años no veía, cual seria la alegría de encontrarse juntas  que la niña no quiso volver más a su casa y aquel mismo día se interno    en el monasterio en calidad de devota bajo el cuidado de su Madrina la Hermana Margarita;  otro sacrificio para esta familia quien dejaba a su segunda hija tras los muros de un claustro, cuando la niña solo cantaba 5 años de edad.

Noviciado y vida religiosa

Muy fervorosa paso la Madre María su noviciado siendo admitida para la profesión de votos solemnes al cumplir los 17 años de edad, acompañada de todas su familia consagro toda su vida al servicio de Dios el 10 de Diciembre de 1887 siendo antes probada en su vocación por creerse podría ser presionada por su Padre; se le hicieron varios requerimientos que consistía en sacarla de la clausura y hacerle un interrogatorio delante de mucha gente para comprobar las disposiciones de la candidata,  pero en todo dio muestras de ser firme su decisión de consagrarse a Dios por su libre voluntad.
Veintiséis años pasó en el monasterio de Tunja, donde sobresalió por su espíritu de sacrificio y abnegación prefiriendo siempre los oficios humildes del monasterio pero obedeciendo en todo a su prelada ya que poseía excelentes dones para la música y el canto, además desempeño los oficios de  sacristana, secretaria y vicaria, este último por un periodo de 9 años.
Llevaba unos tres años de profesa cuando Dios vino a probarla privándola de la presencia de su querida hermanita,  quien después de pasar unos 6 años en el monasterio murió a causa de una hemorragia,  a pesar de todos los esfuerzos que se hicieron por salvarle  la vida, contaba 11 años de edad era el 2 de abril de 1892 día de San francisco de Padua su Patrono.  A su tierna edad ya seguía los pasos de su virtuosa hermana pues deseaba ardientemente consagrarse al Señor y a pesar de que se le decía que volviera a su casa ella se resistía y decía: “De haber sabido que había un niño Dios tan bello a mas tierna edad me hubiese venido para el convento, dejen que los demás disfrutasen del mundo que yo quiero  disfrutar de Dios”, y así fue que pronto disfruto de su creador. En todo esto la Hermana María de Jesús se mostró muy conforme con la voluntad de Dios, no obstante el dolor que le producía esta perdida.

Como tuviese noticias nuestra Madre María de los estragos que la  guerra de 1899 a 1902 hacia  en Santander, sintió vivas ganas de remediarlo y hacer algo por Dios y su Patria, es así como en carta a su padre lo describe “Hace mas de un año que oyendo hablar de los horrores de esta guerra me puse a reflexionar que podría hacerle a Dios que fuese agradable, para alcanzar la paz y pensando que los conventos son los pararrayos de la justicia Divina y multiplicándose estos se apartaría de nosotros su justa indignación, y recordando a Santa Teresa por la grande confianza que tenía en Dios decía que para fundar un convento no necesitaba sino una campanilla y una casa alquilada, porque haciendo la criatura lo que está de su parte, Dios viene en su socorro y acude con lo demás, animada por este pensamiento le ofrecía a Nuestro Señor y la Inmaculada Madre hacer lo que está a mi alcance para mover esta obra”.

En estas estaba cuando pidieron una fundación para Santuario Antioquia, pero lo que  la providencia no permitió pues la carta de confirmación no apareció y muriendo el Arzobispo se disolvió todo, además llegando la elección de Abadesa en el año 1906 cayo sobre ella la prelacía y, comentando con Doña Margarita su proyecto la persuadió para que dejase esta empresa para otro tiempo.  Estando en retiros la comunidad recibió una telegrama de la enfermedad de su Padre y al poco tiempo llego otro donde se le confirmaba su muerte, pero este segundo lo recibió la vicaria y no queriéndole interrumpir los retiros no le dijo nada sino que espero a que pasasen, pero  pasando ella por el torno escucho hablar a dos sacerdotes sobre la muerte de Don Pablo Antonio y reprimiéndose se fue al coro a orar por El, haciéndose tal violencia que al levantarse estaba morada, sin saber las religiosas porque, así paso y terminado los retiros se le dio oficialmente la noticia, pero cual seria la sorpresa cuando a los pocos días comenzó a enfermarse y viéndola el medico le dictamino una enfermedad grave al corazón no dando esperanzas de vida, con lo cual se valió Dios para que a su Madre se le moviese el corazón de comenzar la obra pronto para poderla trasladar a tierra caliente para ver si así mejoraba su salud.

Los cimientos del nuevo edificio

Comenzaron a hacer los papeles para la nueva fundación pidiéndose las debidas licencia, tanto al Obispo de Tunja Monseñor Eduardo Maldonado como al Obispo de Socorro y San Gil Monseñor Evaristo Blanco quien se mostró muy complacido y dio el permiso de la fundación después de hablar con Doña Margarita quien era la que daba la renta para la nueva fundación.  Todo comenzó a funcionar y el 2 de agosto de 1908 llego Monseñor Evaristo Blanco al locutorio del Monasterio del Topo para ultimar detalles de la fundación.  Pero no todo es fácil en las obra de Dios, y las dificultades no pueden faltar, una de ellas fue que el Señor sindico del Monasterio se opuso rotundamente a entregar un dinero que Doña Margarita tenia para la fundación en calidad de  deposito.  La Madre María muy preocupada se puso a orar a San José y le confió su pesar para que el lo remediase, fue así como doña Margarita se resigno a carecer de todas las comodidades para darle a la fundación todos los vienes que poseía, entre ellas la casa de habitación del Socorro, era un verdadero sacrificio que hacia por Dios y por la fundación de este nuevo Monasterio.

El 19 de diciembre llego al locutorio del Monasterio el Presbítero Campo Evangelista Prada, acompañado de Don Apolinar Santos comisionados por Monseñor Evaristo Blanco para conducir a las religiosas fundadoras hasta su nueva residencia. Después de infinidad de arreglos la marcha comenzó, salieron como fundadoras la madre María de Jesús y San José junto con la Madre Mercedes del Santísimo que eran traídas en guando por su delicada salud, la madre Juana de Dios, la Madre Mercedes de San Rafael, la madre Teresa de Jesús y la Señorita María Raquel Becerra en calidad de aspirante.

  • 21 de Diciembre: A las 5 de la mañana salieron del monasterio y después de pasar y tomar el desayuno en el convento de las clarisas comenzaron su recorrido hasta santa rosa de viterbo.
  • 22 de Diciembre: Solo hasta la 1 de la tarde salen de Santa Rosa debido a la pérdida de un caballo lo que les atraso el viaje y les ocasionó el que tuviesen que pasar esa noche en unas casitas muy pobres y con todas las incomodidades.
  • 24 de Diciembre a las 7 de la noche llegan a onzaga después de un penoso recorrido por el Páramo de Susa.
  • 25 de Diciembre Descansa en la Parroquia de Onzaga, de donde es Párroco el padre Evangelista quien las viene guiando en el camino, allí participan de la misa de Navidad.
  • 26 de Diciembre: Salen de onzaga y llegan a Mogotes a las 7 de la noche casualmente el día en que la Madre María conmemoraba 38 años de haber sido admitida a ser miembro del cuerpo de Cristo por medio del Santo bautismo, allí es saludada por sus familiares y conocidos entre ellos sus primas Balbina y blanca  que años después la vendrán a acompañar al Claustro.
  • 28 de Diciembre. Salen a las 10 de la mañana de Mogotes con dirección a San Gil, a donde llegan a las 6 de la tarde.
  • 29 de Diciembre: a las 10 de la mañana salen de San Gil, pasando por la parroquia de Pinchote y llegan a las 8 de la noche a su querida Ciudad del Socorro, destino de su viaje.

Es así como después de una larga travesía llegan a su feliz destino quedando fundado el monasterio de la Inmaculada concepción del Socorro, que durante más de 100 años ha dado gloria a Dios, cantando las alabanzas de la Virgen Inmaculada


TESTIMONIO DE FE QUE MOVIO A LA FUNDADORA

“yo María de Jesús de San José, Religiosa profesa del convento de Concepcionistas de la cuidad de Tunja, “El Topo”, oyendo referir los crímenes que se cometían durante la guerra de 1899 a 1902 en Santander (Colombia), postrada ante la milagrosa estatua de la   Inmaculada que se venera en el coro, le pedí con el mayor fervor librase a nuestra patria de tantas calamidades y le ofrecí interesarme con mis padres para que dedicasen sus bienes de fortuna a la fundación de un convento de clausura de la Orden Concepcionistas. Trate el asunto con mi madre y ella me aconsejo esperara algún tiempo. Así lo hacia y entre tanto pedía a mi Padre San José y San Antonio de Pauda, me otorgaran lo más pronto, la gracia de efectuar la fundación.

El 30 de mayo de 1906 murió mi amado padre Antonio Rueda… la fatal noticia me produjo una grave afección al corazón, según el dictamen de los médicos, medio fue este que Nuestro Señor dispuso, para que mi madre se dispusiera a implorar la fundación… por la urgente necesidad de trasladarme a otro clima para restablecer la salud… ya no solo la animaba el deseo de consumar el sacrificio de sus bienes en aras del Señor, desde tiempo atrás ofrecido, sino que la estimulaba además, el anhelo de prolongar mis días volviéndome la salud.

Traté el asunto con el Excelentísimo Señor Doctor Evaristo Blanco, entonces obispo de El Socorro, quien acogió benignamente la empresa y ofreció apoyarla interponiendo su benéfica influencia, como efectivamente lo hizo, dirigiendo una petición al Excelentísimo Señor Delegado Apostólico, solicitando la aprobación. Le dio muy buenos informes relativos a la casa y a la renta que ofrecia la fundadora, Señora Margarita Barrera viuda de Rueda, para el sostenimiento de la comunidad.

… Mi madre se resignó a vivir una vida pobre y llena de privaciones a cambio de abastecer la Comunidad de lo que habia de menester. Nada nos faltó, y nuestro buen Dios aceptó y premió su sacrificio, otorgándole la gracia de entrar al Convento y vestir el Santo hábito de nuestra Orden.

(Tomado del Libreo de oro y primero de crónicas p.16)

DE TUNJA AL SOCORRO

Decidida la fundación en el Socorro, Monseñor Evaristo blanco, comisionó al párroco de Onzaga, presbítero Campo Evangelista Prada, junto con don Apolinar Santos, del Socorro, para conducir a las hermanas: Madre María de Jesús de San José,  Madre Mercedes del Santísimo Sacramento, Hna Mercedes del Sagrado Corazón de Jesús, Hna María Juana de Dios, Hna Teresa de Jesús y la joven devota Raquel Becerra (Hna Beatriz de la Concepción).

El  21 de diciembre de 1908, se inicio el recorrido en dirección a Santa Rosa de Viterbo. “de aquí en adelante el viaje sería a caballo para las que podían montar y en guando las Madres María de Jesús y Mercedes, quienes por sus graves dolencias no resistían la cabalgadura”.  A Onzaga llegaron el 24 de diciembre, se reemprendió la marcha el 26 por San Joaquín y al llegar a Mogotes fueron sorprendidas las hermanas “por un esplendido recibimiento al compás de alegres acordes de la banda marcial, de música de viento; el festivo repique de campanas y el ascenso de los cohetes que como anuncio de fiesta completaba el gozo”

Para proseguir, se prefirió el camino de San Gil por estar en mejores condiciones, donde se descansó la noche, para partir después de almuerzo, a las 10 de la mañana apor el camino de Pinchote hacia el Socorro, a donde se llegó a las nueve de la noche del día 29 de diciembre. “mi venerada madre con su hermana y madrina mía, dos primas de su mayor confianza, ana Joaquina y Ana María Rivero, nos esperaban en su casa de habitación, ya transformada en convento”.

El 31 de diciembre en la visita efectuada por el señor Obispo, “dispuso que durante tres días estuviese la clausura abierta, para que nos visitarán y conociesen las señoras y señoritas de El Socorro; y añadió graciosamente, para que vean que las monjas no son cosas venidas de otro mundo y así despertasen las vocaciones religiosas”. El Señor atendió su deseo, y pronto, el 19 de marzo ingresaron las primeras novicias, “una de ellas hermana del Señor vicario General, y la otra una de las jóvenes que ayudaban a la señora Margarita en el almacén”.

Estas dos vocaciones tempranas, a menos de tres meses del arribo de las hermanas al Socorro, son un signo de la inmensa acogida y del impacto positivo que su presencia produjo en la comunidad cristina.


Nuestro Primer Obispo
MONSEÑOR  EVARISTO BLANCO OTERO


Monseñor Evaristo Blanco nació en la Parroquia de San Miguel  de la Provincia de García Rovira, Departamento de Santander (S) el 25 de octubre de 1855, en el ejemplar hogar formado por Don Bernabé Blanco y Doña María de los Santos Otero.
Después de sus estudios primarios, estuvo un año en el Colegio de la Concepción (S) y luego pasó al Seminario de Pamplona, dirigido entonces por el afamado Presbítero Antonio María Colmenares, hasta 1876, cuando las circunstancias de la guerra obligaron a cerrar este Seminario; entonces culminó su preparación sacerdotal en el seminario arquidiocesano de Bogotá.  Allí recibió Ordenación Sacerdotal, el 1º de noviembre de 1881, de manos de Monseñor Vicente Arbeláez.

El 18 de junio de 1896 cuando cumplía tarea educativa como Rector del colegio Santander de Bucaramanga., lo sorprendió el nombramiento de Primer Obispo del Socorro, emanado de S.S. León XIII, el 19 de abril de 1897.
Recibió la consagración Episcopal de manos del Ilmo.  Señor Ignacio Antonio Parra, Obispo de Pamplona, en la ciudad de Bucaramanga el 8 de Septiembre de 1897.  Devotísimo de la Santísima Virgen María, escogió este día, fiesta de la Navidad de Nuestra Señora para su consagración y colocó su imagen en el escudo episcopal: “Haec est voluntas Dei sanctificatio vestra".  Esta es la voluntad de Dios vuestra santificación.

Las grandes preocupaciones de Monseñor  Blanco fueron: La educación de los jóvenes, la predicación de la doctrina cristiana, la organización de las parroquias y la práctica de la caridad. Monseñor Blanco coronó su fecundo apostolado en esta Diócesis, con la erección de un MONASTERIO DE CONCEPCIONISTAS, el 1 de enero de 1909, con seis (6)  Religiosas venidas de Tunja, para ser valiosa ayuda de oraciones y sacrificios para el bien de esta Diócesis.

Monseñor Blanco salió del Socorro el 20 de mayo de 1909, en viaje primero para Málaga y luego para Pamplona. Su permanencia en Pamplona fue solamente de seis años, ya que el Señor lo llamó para premiarle su fecundo apostolado, como fruto de su santidad de vida, el 15 de octubre de 1915.


RECUERDO DE UN SIGLO DE VIDA

La primera casa que la comunidad de hermanas Concepcionistas habitó en el Socorro, la donó la familia de la Madre fundadora María de Jesús de San José. Esta, al dirigir al Monseñor Evaristo Blanco la solicitud para hacer la fundación, pedía al prelado: “se digne a conceder el debido permiso para efectuar la fundación en esta cuidad (Socorro), en la casa de propiedad de mi finado padre”.

Al crecer la comunidad se hizo indispensable conseguir otra casa. Para lo cual intervino Monseñor Francisco Cristóbal Toro. Se adquirió una edificación que hace parte de las actuales instalaciones, ampliadas con la adquisición de nuevos terrenos. Para la primera compra la curia diocesana suministro la mitad del valor y “una de las novicias, a pesar de haber traído la dote estipulada, ofreció generosamente los bienes que le habían quedado de su padre” y otra parte la dono la benefactora insigne, mamá Margarita, “quien además tomó a su cargo la reparación del edifico”.

Mamá Margarita, madre de la hermana fundadora, además de insigne benefactora, al final de su vida ingreso al monasterio en 1917 donde vivió 11 años como novicia, pues solo en 1923 tomó el hábito con el nombre de Margarita de Jesús Crucificado. Murió el 28 de septiembre de 1928, a la edad de 88 años.

A mediados de abril de 1913 se trasladó la comunidad a la nueva casa. Se inauguró el culto público a Jesús Sacramentado, “que era el supremo anhelo de toda la ciudadanía”.
Durante siete años a partir de 1922, se llevó a cabo la construcción de una nueva capilla que pudiera acoger al crecido número de fieles que acudían a las celebraciones del culto y a adorar a Jesús Sacramentado. Pero tampoco han faltado los pícaros como sucedió el Marte 20 de marzo de 1984, cuando aprovechando un momento de arrobamiento espiritual de la hermana que hacia el turno de adoración, se llevaron la Custodia.
“en la tarde llegó el Reverendo padre Raúl Sánchez, en compañía de su hermano, el maestro de obra Juan de Jesús Sánchez, quienes vinieron a inspeccionar el trono de la Custodia y la manera de asegurarla con una reja de hierro. Por más que nosotras suplicamos que nos dejaran la velación a puerta cerrada, debido a la falta de adoradores en la capilla, ellos no convinieron, precisamente por la necesidad de la velación, como pararrayos de la cuidad del socorro y de toda la Diócesis, cuando los tiempos empeoran cada día”.

La existencia del monasterio del socorro ha sido posible gracias a la colaboración de muchas personas que hicieron donaciones cuando hubo la necesidad de comprar los terrenos, construir o reconstruir las instalaciones y otra la capilla de todo lo necesario para el culto. Hay personas bondadosas que continúan apoyando esta casa de oración, con donaciones. Las mismas religiosas han aportado cuando han recibido algo de herencia y realizan diversos trabajos, según sus posibilidades, pero requieren el apoyo de personas generosas, en especial, cuando hay necesidad, de adelantar trabajos de mantenimiento o ampliación de las instalaciones.

Las religiosas dicen con toda propiedad que viven gracias a la providencia de Dios.



MONASTERIO DE BUCARMANGA

Fue fundado por el monasterio de El Socorro, del cual salieron 6 religiosas como fundadoras; son ellas: Madre Fanny Vargas, quien  ejercía el oficio de Abadesa, proveniente del monasterio de Jardín (Antioquia); Hermanas Concepción del Niño Dios, Cecilia del niño Jesús, Dominga de San José, Irene Ardila y Gladys Salazar, juniora.  Para completar el número requerido por las constituciones de la Orden, llegaron las hermanas: Lilia Agudelo y Nelly Toro, provenientes del monasterio de Jardín. 
La fundación se instalo en el Barrio San Francisco Calle 11, Nº 25-45, el 1 de marzo de 1994.  La inauguración se realizó el 19 de marzo del mismo año, presidida por Monseñor Darío Castrillón Hoyos, en ese entonces Arzobispo de la Arquidiócesis de Bucaramanga.
En la actualidad el monasterio se encuentra ubicado en la vereda Palmeras (Ruitoque), cuenta con 19 hermanas. 

100 años MONASTERIO DEL SOCORRO (Santander. Colombia)

MONASTERIO DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN
Y SAN JOSÉ
100 AÑOS DE VIDA




Por Fray Enrique González Arango, ofm
Asistente Federal

El 29 de diciembre de l908 la Autoridad competente de la Iglesia dio su aprobación para que la Orden de la Inmaculada Concepción en Colombia fundara en la ciudad de El Socorro un nuevo Monasterio, bajo el patrocinio de  María Inmaculada y San José.

Este hecho, de carácter jurídico a simple vista, obedece a un querer del Señor, quien va dirigiendo corazones y voluntades humanas para que realicen el amor con que nos ama y caminen las sendas que El, en su sabiduría infinita, va señalando.

En la fundación de este Monasterio de El Socorro se conjugan los elementos humano y divino para hacer patente la Providencia de Dios y el Carisma Concepcionista concedido por el Señor a Santa Beatriz de Silva y para manifestar su predilección y bondad para con la comunidad creyente de esta ciudad.

Las Hermanas que aquí llegaron desde el Monasterio de la ciudad de Tunja fueron el cimiento espiritual y humano para que en el nuevo ambiente humano y eclesial de la ciudad de El Socorro comenzara a levantarse el edificio evangélico y espiritual de la vida contemplativa concepcionista, para que fuera un libro abierto de vida cristiana en el que se debía aprender cómo vivir la fe; para que se testimoniara con el silencio del claustro de qué forma se le sirve a Dios con la fuerza de la oración, quizás más efectivamente que con las obras materiales; para que la plegaria nacida del amor a Dios, de la confianza en El y del fervor del corazón y de los labios se hiciera muralla de protección para librar a los fieles de todo ataque del enemigo del Señor y de sus hijos y, por ello, fortalecer su fe para que permanecieran fieles a quien es sólo amor: Dios mismo.

La historia humana vivida en este Monasterio durante estos cien años de existencia habla con claridad sobre la verdad de lo que es capaz la voluntad humana cuando se decide con firmeza y verdad por acoger con alegría y diligencia la Voluntad del Señor. Estos cien años de presencia humana de la Orden Concepcionista en el Socorro representan la eficacia de la inserción de la voluntad divina en el qué hacer humano. Estos cien años representan para esta ciudad un aporte invaluable de esta Orden religiosa a la historia civil y política de la población, pues a las rejas del Monasterio han acudido personas diversas para solicitar el apoyo de una oración, la luz de un consejo, el discernimiento de una situación, la solidaridad para una circunstancia, la animación en la fe, el testimonio de la verdad evangélica y por ello la credibilidad de y en los testigos de la presencia y acción de Dios para con su pueblo.

Paralela a la historia humana viene la historia espiritual, animada por un mismo Espíritu, el del Señor Jesús; dirigida por el Espíritu Santo, que es único; vivida por las religiosas que en este templo de la oración y la contemplación han estado y avalada por la constante protección de Dios para esta su obra, y por el cariño, la confianza y el apoyo por parte de los creyentes de la ciudad y de la región, que han visto en la Comunidad de este Monasterio una almena de la fe, una voluntad de servicio, una generosidad de acogida, un faro de luz para las tinieblas del espíritu, una fuerza para las flaquezas humanas, un bálsamo para las penas y dolores, una casa en la cual se puede encontrar a Dios y en la que se puede permanecer en paz y con entera confianza.

Celebrar estos cien años de historia humana y espiritual – evangélica- del Monasterio Concepcionista de la Inmaculada y San José debe tener varios significados. Por parte de la población: gratitud para con Dios por que le ha dado una torre de fe desde la que se puede contemplar al Señor mismo; agradecimiento a Dios porque ha sido providente para con sus hijos a través de la presencia  del carisma concepcionista que ha acudido solícito para atender  a los fieles en sus necesidades espirituales y materiales; gratitud para con las Hermanas porque ellas han sido esos brazos abiertos de Dios para recibir a quienes se han sentido necesitados  de ellas y de su fe. Agradecidos con ellas porque han ido tejiendo una sola historia con dos hilos diferentes: el humano y el divino.

Por parte de la Hermanas Concepcionistas: agradecimiento a Dios porque fue El quien dirigió los pasos de las fundadoras para que se encaminaran hacia este lugar; gratitud para con el Señor porque con el éxodo desde el Monasterio de Tunja multiplicó la presencia de la Orden; agradecimiento para la ciudad de El Socorro porque alegre y generosa las acogió para hacerlas parte de su ser y vivir; gratitud para con la Diócesis de Socorro y San Gil porque por medio de sus Pastores y sacerdotes ha provisto, generosa y responsable, para nutrir el espíritu de la Comunidad con el pan de la Palabra y los Sacramentos de vida, nutrientes de la fe y de la decisión de consagración total al Señor.

La mejor manera de agradecerle a Dios la vida centenaria del Monasterio es vivir en la innegable fidelidad a El, es ser testigos fehacientes de su amor para con nosotros, es hacer creíble, con la vida y desde ella, la verdad del Evangelio; es vivir en clave de coherencia entre lo que a Dios se prometió y el comportamiento netamente evangélico y concepcionista, es hacer atrayente el carisma mediante la verdad de vivir el mismo. En fin, es seguir siendo totalmente para Dios en el servicio a los demás.

Dios siga bendiciendo a la Comunidad de este Monasterio, sea generoso con sus gracias para con la Diócesis y la población de El Socorro, prolongue la vida del carisma concepcionista indefinidamente y haga patente su amor enviando nuevas y verdaderas vocaciones que garanticen la vida de la comunidad y la fe de los habitantes de la Ciudad.





jueves, 23 de octubre de 2014

CLAUSTROS DEL MONASTERIO

Vídeo del Monasterio de la Inmaculada Concepción y San José 

 Ubicado en la cuidad del Socorro, departamento de Santander, en Colombia.

Aquí se muestra una parte de los claustros del monasterio, el refectorio (donde las hermanas comemos), hasta llegar finalmente al Coro Alto (donde realizamos nuestra oración y el Oficio Divino)


miércoles, 22 de octubre de 2014

ETAPAS DE FORMACIÓN

ASPIRANTADO


Esta etapa es la gestación de “la vocación”, ya que la persona que siente el llamado de Dios y le quiere corresponder de la mejor manera, intenta buscar los medios para hacerlo… al principio es un poco difícil, ya que muchas jóvenes sienten el llamado que les hace el Señor  pero no saben a donde dirigir sus pasos.

El aspirantado se asemeja a una persona que esta en una parada de bus, mirando cual de las rutas es la mejor y más adaptable a ella, ciertamente puede haber mas de un bus que se dirija a lugar que ella desea, pero unos pueden conducirla mas rápido y otros tal vez sean mas cómodos con su carácter, en fin, así sucede cuando una joven desea abrazar la vida religiosa y se encuentra con varias opciones, ella ha de mirar donde la quiere verdaderamente Dios y cual es el carisma que debe abrazar conforme el Señor lo ha dispuesto, y ciertamente lo que Dios quiere es lo que verdaderamente hace feliz a la persona.

Cuando la joven ha identificado una comunidad y ella se acerca para enterarse del estilo de vida que allí se lleva, se da inicio a esta etapa del aspirantado, donde a la persona se le hace un seguimiento y se le empieza a informar en que consiste la vida de esa comunidad, además de ayudarla a discernir cual es la voluntad especifica que Dios tiene para su vida.

En este monasterio de la Orden de la Inmaculada Concepción, ubicado en la cuidad del Socorro (Santander-Colombia), se les da a las aspirantes la oportunidad de hacer una experiencia de quince días (máximo 3 meses, según las Constituciones Generales de la Orden) dentro de la clausura, esto con el fin de que la joven conozca un poco la vida monástica y se haga una idea del carisma que tiene la Orden, y en particular de las actividades que se realizan en esta comunidad de monjas. Pero antes de permitir dicha experiencia se hace un seguimiento de la joven, para conocer su disponibilidad y el sentir que ella tiene respecto a la vocación religiosa.


POSTULANTADO

Una vez que la joven se ha enterado de la vida que se vive en el monasterio y siente que Dios la quiere para sí, particularmente en esta casa de oración, ella puede tomar la decisión de emprender el camino para consagrarse totalmente a Dios a trabes de la honra de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María, subiendo de esta manera el primer peldaño de la etapa de formación que es el “postulantado”.



“El postulantado es el tiempo en el que la candidata, para realizar sus deseos, trata de conocer mas el genero de vida de la Orden y manifiesta a su vez, la sinceridad y la idoneidad de su propósito, posibilitando, mediante este conocimiento mutuo, la admisión al Noviciado” (CCGG 144). La duración de dicho periodo es de un año aproximadamente, año en el que la joven conoce el monasterio y se da a conocer de las hermanas.

Durante este periodo hay una hermana que esta encargada particularmente de su formación: “la Maestra”, la cual vela por ayudarla y guiarla en este camino inicial, y en la que la postulante puede encontrar un gran apoyo a todos sus interrogantes. 


Este es el tiempo en que se la joven decide si quiere empezar a formar parte de la familia del monasterio, y si ella así lo desea y las superioras ven que es apta para abrazar este estilo de vida, felizmente será admitida al “Noviciado”, es decir: será la novia de ¡JESUS!


NOVICIADO


En esta etapa de formación la joven ya es un miembro de la familia del monasterio, y se le dan algunos rasgos característicos de la Orden de la Inmaculada concepción; por ello se da inicio al noviciado con la “toma de habito”, donde recibe la túnica, el habito y el escapulario color blanco, como lo indica la Santa Regla y como lo llevan las hermanas profesas, a excepción que el velo de las novicias es de color “blanco” y la medalla que llevan en el escapulario es la de nuestra Madre Santa Beatriz de Silva, pues es nuestra insigne fundadora la que se encargara de guiar a la joven durante esta etapa de su vida.


El noviciado tiene una duración de dos años, donde el primero de ellos es canónico. Al igual que en el postulantado las novicias tambien estarán acompañadas por una maestra que las instruirá en todo lo referente al carisma propio de la Orden, a la vivencia de los votos, a la practica de las virtudes cristianas, y todo lo referente a la Santa Iglesia, disponiéndolas así para  que con la gracia de Dios lleguen a ser unas santas monjas, viviendo primeramente a plenitud sus compromisos bautismales para que así mismo estén preparadas para los votos que harán siguiendo los consejos evangélicos que nuestro Señor Jesús nos dejó, y que tambien abrazó su Madre Bendita la Virgen María, e imitó Santa Beatriz de Silva.

La Novicia esta más de lleno en las labores propias del monasterio, llevando armoniosamente sus ocupaciones con el tiempo de formación, una vez terminados los dos años y si la novicia se siente preparada para emitir los primeros votos, proseguirá a dar su petición a las hermanas capitulares (es decir, aquellas que ya son de votos solemnes o perpetuos), las cuales se reunirán y decidirán si es ya oportuno darle dicha profesión, luego se dispondrán para darle la buena nueva si así les pareciere, y la hermana novicia será felizmente admitida para el Juniorado!... ¡LA PROMETIDA DE JESÚS!


JUNIORADO

Esta etapa de formación se inicia con la profesión temporal de la hermana que libre y voluntariamente desea abrazar esta vida y Regla, en honor de la Inmaculada Concepción, por medio de los Consejos Evangélicos de Pobreza, Castidad y Obediencia con perpetua Clausura. La hermana emite los votos ante la familia del monasterio y ante la Iglesia Universal, comprometiéndose a guardarlos por un periodo de tres años.
El la ceremonia de profesión temporal la hermana recibe el “velo negro” y el “manto color celeste” propios de la Orden, y sobre el escapulario y cocido al lado derecho del manto llevan la imagen de Nuestra Señora coronada de estrellas. Como aun no son los votos definitivos, esta etapa de formación recibe el nombre de “juniorado”. 




La juniora pasa de lleno a compartir con las hermanas capitulares, teniendo tambien unos espacios de formación particular, que están a cargo de una hermana que esta ya no tanto en calidad de maestra sino mas bien de “acompañante”, pues la hermana de votos temporales ha de cumplir sus deberes de prometida, poniendo en practica lo que aprendió en el noviciado. La “hermana acompañante” se encargará de ayudar a las junioras a profundizar la vivencia practica de los votos, el carisma de la Orden y todo lo referente con la vida religiosa, preparándola para el “SI” definitivo.

Son tres bellos años en los que se vive según el modelo de Cristo, los cuales llegados a su término dan la pauta para dar el paso definitivo. Si la hermana ligada con votos temporales desea ser totalmente la “ESPOSA DE JESÚS”, proseguirá a presentar su petición al capitulo conventual, el cual mirando todo el proceso realizado le dará la tan esperada respuesta (Si llegado el caso, la candidata ve que nos es capaz de abrazar esta forma de vida y regla, terminado el periodo de los tres años, puede abandonar la Orden).


PROFESADO

Cuando un alma esta segura de su vocación, es feliz dándose a Dios y no desea ninguna otra cosa que a Él mismo; viendo que ha sido llamada por el Señor en esta vida particular y deseando corresponderle de la mejor manera, con el auxilio de su gracia; puede dar el paso a la profesión solemne, consagrándose de esta manera totalmente a Dios por medio de la Inmaculada Concepción de su Madre Bendita, dentro de una familia religiosa al servicio del mundo entero.

La Juniora que desea abrazar definitivamente la vida religiosa, profesará de forma Solemne o Perpetua ante Dios y la Iglesia su consagración, comprometiéndose amorosamente a vivir en Obediencia, Pobreza y Castidad con perpetua clausura, durante toda su vida, hasta que finalmente sea llamada a la eterna bienaventuranza. En esta ceremonia quien recibe la profesión en nombre de la Iglesia, sea el Obispo-sacerdote o la Madre Abadesa, le prometerán la “Vida Eterna” a la hermana si guarda debidamente sus votos en el amor de Cristo y de los hermanos.


Como signo externo se le entrega el “anillo” que manifiesta claramente que ya es la “ESPOSA DE JESÚS”, ahora la hermana goza de todos los privilegios de la Orden, de sus derechos y de sus deberes, posee voz y voto en las decisiones que se toman dentro de la familia del monasterio, y es plenamente una ¡hija de la Inmaculada Concepción! La hermana debe esmerarse por cumplir lo mejor posible su vocación religiosa, para darle de esta manera más gloria a Dios, aunque su formación inicial halla concluido esta la responsabilidad de la “formación permanente” pues de esta manera podrá cumplir cada vez mejor el llamado que ha recibido del cielo.